El corredor de la cara norte de Keops: qué ha medido de verdad la muografía

El corredor de la cara norte de Keops: qué ha medido de verdad la muografía

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En marzo de 2023, la revista Nature Communications publicó la caracterización de una cavidad alargada situada detrás de la estructura de bloques en ángulo —los llamados chevrones— que se ve en la cara norte de la Gran Pirámide de Guiza, por encima de la entrada original. El trabajo lo firmaba el equipo de ScanPyramids, la misión que desde 2015 aplica técnicas no destructivas a las pirámides del Reino Antiguo bajo la codirección del HIP Institute y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de El Cairo, con permiso del Ministerio de Antigüedades egipcio. La cifra que circuló por la prensa fue la de un pasadizo secreto de nueve metros. Lo que hay detrás de esa cifra merece contarse con algo más de detalle, porque explica bien qué puede y qué no puede hacer la muografía.

Partículas del espacio como fuente de luz

Los rayos cósmicos que llegan a la alta atmósfera generan cascadas de partículas, y entre los productos que alcanzan la superficie destacan los muones: partículas del mismo tipo que el electrón pero unas doscientas veces más masivas, capaces de atravesar decenas de metros de roca antes de detenerse. A nivel del mar llega aproximadamente un muón por centímetro cuadrado y minuto, de forma continua y desde todas las direcciones del cielo.

La idea es la misma que la de una radiografía, con dos diferencias importantes. La fuente no se controla: es el cielo, y hay que esperar semanas o meses a acumular estadística suficiente. Y lo que se mide no es una imagen, sino cuántos muones llegan por cada dirección del cielo. Donde el detector registra un exceso de muones respecto a lo que predice el modelo de la pirámide maciza, hay menos materia en esa línea de visión de la que debería haber. Eso es un vacío. El método lo aplicó Luis Álvarez a la pirámide de Kefrén a finales de los sesenta, sin resultados positivos; lo que ha cambiado desde entonces son los detectores.

ScanPyramids empleó tres tecnologías independientes, y esa redundancia es la parte más sólida del planteamiento. La Universidad de Nagoya, con el equipo de Kunihiro Morishima, instaló películas de emulsión nuclear: detectores pasivos, sin electrónica ni alimentación, que registran las trazas y se revelan y escanean después en laboratorio. El KEK japonés aportó hodoscopios de centelleo, que sí dan lectura electrónica en tiempo real. Y el CEA francés, con el grupo de Sébastien Procureur, desplegó telescopios de gas de tipo micromegas, colocados en el exterior de la cara norte. Antes de trabajar en Keops, la misión validó el procedimiento en la pirámide Acodada de Dahshur, donde la muografía reprodujo cámaras y corredores ya conocidos.

Qué resolución tiene en realidad

Aquí es donde conviene bajar las expectativas. Un telescopio de muones mide direcciones, no distancias. Su precisión angular es buena, pero se traduce en precisión espacial dividida por la distancia al objeto: una misma resolución angular que distingue detalles de decenas de centímetros a diez metros del detector solo distingue estructuras de varios metros a cien metros. Por eso el corredor de la cara norte pudo acotarse con relativa finura —los detectores estaban muy cerca, dentro del corredor descendente y pegados al exterior de la fachada— y el gran vacío interior, mucho más lejano de cualquier punto accesible, sigue descrito con márgenes amplios.

Además, la muografía no ve arquitectura. Ve densidad integrada a lo largo del camino del muón. Puede afirmar que en cierto volumen falta masa; no puede decir si las paredes están talladas, si hay revestimiento, si el espacio contiene algo o si su suelo está a un nivel o a otro. Cualquier titular que hable de una cámara con contenido está añadiendo información que el instrumento no proporciona.

El corredor y el endoscopio

La anomalía de la cara norte se anunció ya en 2016 como una zona de exceso de muones detrás de los chevrones. El trabajo de 2023 la describió como una cavidad de en torno a nueve metros de longitud y aproximadamente dos metros de anchura y de altura, con el techo apuntado, siguiendo el mismo perfil que los bloques inclinados que se ven desde fuera.

Lo que dio peso definitivo al resultado no fue la muografía sola, sino la comprobación directa. Un equipo de la Universidad Técnica de Múnich, especializado en ensayos no destructivos, trabajó con ultrasonidos y radar sobre la zona y localizó una junta abierta entre bloques por la que se introdujo un endoscopio de unos seis milímetros de diámetro. Las imágenes mostraron un espacio vacío coherente con lo predicho: paredes de caliza sin decoración, suelo cubierto de fragmentos, un techo a dos aguas. Es un caso poco frecuente en el que una predicción hecha con partículas subatómicas se contrasta con una cámara metida por un agujero.

Por qué se piensa en descarga de peso

La interpretación más discutida no es la existencia del corredor, sino su función. La hipótesis que manejan los propios autores y buena parte de los especialistas es constructiva: los chevrones de la cara norte son una estructura de descarga que desvía el peso de la mampostería hacia los lados de la entrada original, y el vacío que hay detrás formaría parte de ese mismo sistema. Keops contiene un precedente evidente en las cinco cámaras superpuestas sobre la cámara del rey, cuyo cometido es exactamente ese. Un hueco sin decoración, sin acceso desde el interior conocido y alineado con una estructura de descarga encaja mejor en la ingeniería del monumento que en la idea de un espacio ceremonial.

No todo el mundo se ha quedado ahí. Zahi Hawass ha defendido en varias ocasiones que el corredor podría conducir a algo más, y la posibilidad de que descargue el peso sobre otra estructura todavía no localizada se ha planteado también desde el propio equipo. La diferencia entre una y otra postura no es de datos, sino de qué se considera razonable inferir a partir de ellos.

El vacío grande sigue sin explicarse

El otro resultado, publicado en Nature en noviembre de 2017, es de otra escala: una cavidad de al menos treinta metros de longitud situada por encima de la Gran Galería, con una sección transversal comparable a la de esta. Las tres tecnologías de detección la vieron por separado, lo que hace difícil atribuirla a un artefacto instrumental. Lo que no se sabe es prácticamente todo lo demás. Análisis posteriores de los mismos datos han propuesto que podría estar inclinada, o incluso que lo detectado corresponda a más de un espacio contiguo en lugar de a un único conducto.

Sobre su función se han planteado desde una segunda galería de descarga hasta una cámara vinculada al proceso constructivo, y ninguna de esas propuestas se ha podido someter a la prueba que sí superó el corredor norte: mirar dentro. No hay junta accesible que lleve hasta allí, y perforar la Gran Pirámide para comprobarlo no está sobre la mesa. Lo previsible es que la siguiente respuesta llegue por donde llegó la pregunta, con campañas de detección más largas y detectores colocados en posiciones nuevas que permitan triangular mejor la forma y la orientación del volumen.

Foto de portada: kallerna, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons