¿Por qué las pirámides de Egipto están todas en la misma franja del desierto?

¿Por qué las pirámides de Egipto están todas en la misma franja del desierto?

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Porque seguían un río que ya no está. En 2024, un equipo dirigido por Eman Ghoneim (Universidad de Carolina del Norte en Wilmington) cartografió un ramal del Nilo sepultado de unos 64 kilómetros, bautizado Ahramat, que corría al pie de la meseta occidental. Junto a él se alinean 31 pirámides, de Lisht a Guiza.

El trabajo se publicó el 16 de mayo de 2024 en Communications Earth & Environment, con firmantes de Macquarie University, la Universidad de Memphis y varias instituciones egipcias. No descubre pirámides: descubre el suelo por el que se llegaba a ellas, y eso reordena el mapa mental de la región menfita.

¿Qué es el ramal Ahramat y por dónde iba?

Es un cauce fluvial inactivo que discurría paralelo al borde del desierto occidental, entre el pie de la escarpa calcárea y la llanura de inundación actual. Hoy está enterrado bajo campos de cultivo y arena eólica, a profundidades que van de un metro a veinticinco. El nombre viene de ahramat, «pirámides» en árabe.

Los números que sostiene el artículo son estos:

DatoValor
Longitud cartografiadaunos 64 km, de Lisht (sur) a Guiza (norte)
Anchura del cauceentre 200 y 700 m, comparable a la del Nilo actual
Profundidad estimada del canalal menos 25 m
Pirámides alineadas con el trazado31
Horquilla de esas pirámidesdinastías III a XIII, aprox. 2686-1649 a.C.
Sondeos de comprobacióndos, de 20 y 13 m de profundidad
PublicaciónCommunications Earth & Environment, mayo de 2024

La franja no es una línea recta: describe meandros suaves y, en algunos tramos, se abre en varios brazos. Esa forma sinuosa es precisamente lo que permite distinguirla de una falla, de una carretera antigua o de un canal de riego moderno.

¿Cómo se detecta un río que ya no existe?

Con tres capas de evidencia que tienen que coincidir. La primera es la teledetección: imágenes de radar de apertura sintética tomadas desde satélite y modelos digitales del terreno. El radar de longitud de onda larga atraviesa unos metros de arena seca y devuelve señal de lo que hay debajo, un efecto conocido desde los años ochenta, cuando las misiones de radar embarcadas en el transbordador revelaron cauces fósiles bajo el Sáhara oriental. El relleno de un cauce antiguo, con arena y grava bien clasificadas, responde de forma distinta al sedimento fino de la llanura que lo rodea.

La segunda capa es geofísica de superficie: georradar y tomografía electromagnética a lo largo de transectos que cruzan el trazado sospechoso. Ahí aparece el perfil en cubeta, con un fondo cóncavo y un relleno estratificado que no encaja con un depósito eólico.

La tercera es la única que toca el sedimento: dos sondeos profundos, de veinte y trece metros, que recuperaron arenas y gravas fluviales bajo los limos agrícolas. Sin esa comprobación, un lineamiento en una imagen de radar es una anomalía, no un río. Con ella, el equipo pudo afirmar que allí corrió agua con caudal suficiente para mover carga gruesa.

¿Qué pintan entonces los templos del valle?

Un complejo funerario del Reino Antiguo tiene cuatro piezas: la pirámide, el templo funerario adosado a su cara oriental, una calzada cubierta que baja la pendiente y, al final de esa calzada, el llamado templo del valle. Ese último edificio siempre se ha entendido como la puerta de entrada del conjunto, el lugar donde llegaba el cortejo. La pregunta incómoda era por qué está donde está, a veces bastante más al este de lo que exigiría la topografía, y por qué la calzada tiene la longitud que tiene.

Si el Ahramat corría por ahí, la respuesta es sencilla: el templo del valle era el embarcadero. La calzada no es un capricho monumental de longitud arbitraria, sino el tramo que separaba la orilla utilizable del punto donde empezaba la roca firme. El estudio señala que buena parte de las calzadas conocidas terminan perpendicularmente al trazado reconstruido y a cotas compatibles con una ribera. El caso más citado es el de Dahshur, donde el templo del valle de la Pirámide Acodada queda internado en la llanura sin razón aparente, y el de Guiza, cuyos templos bajos se alinean con el mismo eje.

Esto no era una idea nueva. Karl Butzer ya defendió en los años setenta que el Nilo había discurrido más cerca de la escarpa occidental, y en 2022 un trabajo publicado en PNAS reconstruyó, a partir del polen conservado en sondeos de la llanura de Guiza, las variaciones de nivel de un brazo local durante el tercer milenio. Lo que aporta el estudio de 2024 es la continuidad: un solo trazado de decenas de kilómetros que enlaza necrópolis que hasta ahora se estudiaban por separado.

¿Por qué se desplazó el cauce y cuándo dejó de servir?

El artículo apunta a una combinación de factores. Por un lado, la migración lateral del sistema fluvial hacia el este, favorecida por el basculamiento tectónico del valle en esta zona. Por otro, la aridificación progresiva del Holoceno tardío y el avance de la arena movida por el viento desde el desierto occidental, que fue estrangulando el brazo hasta cegarlo. El resultado es que la orilla que daba servicio a la franja monumental se alejó y luego desapareció.

La cronología relativa encaja con el patrón constructivo: los complejos más antiguos de la serie quedan en el tramo sur y los más recientes se desplazan siguiendo el agua. Que el brazo estuviera activo durante buena parte del Reino Antiguo y agonizante en el Reino Medio es la lectura que propone el equipo.

¿Qué se discute todavía?

  • La datación directa. Los sondeos confirman que hubo un río, pero el trabajo no aporta dataciones absolutas del relleno por radiocarbono ni por luminiscencia. La edad del cauce se infiere por asociación con los monumentos, y esa es la crítica más repetida entre especialistas.
  • Uno o varios. Está por ver si el Ahramat funcionó como un brazo continuo y simultáneo en todo su recorrido o si se trata de segmentos activos en momentos distintos que la teledetección junta en una sola línea.
  • La navegabilidad. Anchura y profundidad son compatibles con el tránsito de embarcaciones, pero no se sabe si el brazo llevaba agua todo el año o solo durante la crecida y las semanas siguientes.
  • El enlace con el sistema. Cómo se conectaba por el sur con el Bahr Yussef y la depresión de El Fayum, y por el norte con el delta, sigue sin resolverse en el detalle.

Lo que sí queda asentado es un cambio de punto de vista. La franja de Lisht a Guiza deja de parecer una elección de meseta alta y buena piedra para leerse como lo que era: una ribera. Verificarlo pide ahora sondeos datados a lo largo de los 64 kilómetros, no solo en los dos puntos que ya se han pinchado.

¿Por qué las pirámides de Egipto están todas en la misma franja del desierto?
LBM1948, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons