Del estudio de 2010 aguantan tres cosas: el paludismo por Plasmodium falciparum, el parentesco directo entre la momia KV55 y Tutankamón, y la identificación de Amenhotep III y Tiye. Sigue discutido casi todo lo demás: qué nombre hay detrás de KV55, si la «Dama Joven» fue la madre, si la necrosis ósea es lo que dijeron y si el pie deforme existió.
El trabajo es Ancestry and Pathology in King Tutankhamun’s Family, publicado en JAMA el 17 de febrero de 2010 y firmado por Zahi Hawass, entonces al frente del Consejo Supremo de Antigüedades, junto a Yehia Gad (Centro Nacional de Investigación de El Cairo), Carsten Pusch (Universidad de Tubinga), Albert Zink (EURAC, Bolzano) y los radiólogos Ashraf Selim y Sahar Saleem (Universidad de El Cairo). Se analizaron dieciséis momias de la dinastía XVIII, once de ellas del entorno de Amarna, con tomografía computarizada y con perfiles STR de ocho marcadores nucleares más marcadores del cromosoma Y. Tutankamón reinó hacia 1332-1323 a.C. y murió con unos diecinueve años.
¿Qué afirmó exactamente el estudio?
Cuatro bloques de conclusiones. Uno genealógico: KV55 era hijo de Amenhotep III y Tiye y padre de Tutankamón; la momia KV35YL, la llamada «Dama Joven», era la madre del rey y, además, hermana carnal de KV55. Otro patológico: enfermedad de Köhler II con necrosis avascular en el segundo y tercer metatarsianos del pie izquierdo. Otro infeccioso: ADN de P. falciparum en Tutankamón y en otras tres momias del grupo. Y uno negativo, menos citado pero importante: los datos permitían descartar los síndromes que se le habían atribuido durante décadas —Marfan, Klinefelter, Fröhlich, Antley-Bixler—, que explicaban las representaciones amarnienses de cuerpos alargados como si fueran retratos clínicos.
¿Puede sobrevivir el ADN antiguo en un clima como el egipcio?
Esa fue la objeción más dura, y venía de gente con autoridad: Eline Lorenzen y Eske Willerslev, de la Universidad de Copenhague, argumentaron en las cartas al editor de JAMA de junio de 2010 que la edad térmica de unos restos enterrados en el sur de Egipto predice una degradación casi total, y que el trabajo no acreditaba los criterios habituales de autenticidad en ADN antiguo: replicación en un laboratorio ajeno al proyecto, clonación y secuenciación de los productos amplificados, control de contaminación moderna. El equipo respondió que hubo réplica en dos laboratorios y protocolos estándar.
Esa crítica concreta se ha debilitado bastante desde entonces. En 2017, Verena Schuenemann y Johannes Krause, con el Instituto Max Planck y la Universidad de Tubinga, publicaron en Nature Communications el análisis de 151 momias de Abusir el-Meleq: recuperaron 90 genomas mitocondriales y tres genomas nucleares parciales, de material fechado entre c. 1400 a.C. y 400 d.C. El ADN sobrevive en momias egipcias. Lo que no queda demostrado por eso es que sobreviviera en estas momias y que los perfiles publicados sean reproducibles: los electroferogramas nunca se difundieron y ningún equipo externo ha podido volver a muestrear.
¿Fue la «Dama Joven» la madre de Tutankamón?
Que KV35YL sea la madre biológica es lo que menos se discute. Lo que se discute es la otra mitad de la frase: que fuera hermana carnal del padre. Marc Gabolde, de la Universidad Paul-Valéry de Montpellier, lleva años sosteniendo que ocho marcadores no bastan para separar una pareja de hermanos de una pareja de primos hermanos cuyos padres ya eran parientes. Tres generaciones de matrimonios entre primos concentran alelos compartidos hasta imitar la firma de hermanos. Si esa lectura es correcta, la puerta que el estudio cerró —Nefertiti como madre, porque no consta como hija de Amenhotep III— vuelve a abrirse.
¿Y el pie deforme, es real?
Aquí conviene saber en qué estado está el cuerpo. En noviembre de 1925, para separarlo de los ungüentos endurecidos que lo pegaban al ataúd, el equipo de Howard Carter y el anatomista Douglas Derry lo desmembraron por las articulaciones. La tomografía de 2005 encontró la momia repartida en varias piezas sobre una bandeja de arena. Los pies están separados del resto desde entonces.
Eso complica distinguir una deformidad congénita rígida de una posición adquirida en el vendaje, en el secado o en el desmontaje. El precedente está en el mismo cuerpo: el equipo de 2005 se dividió sobre la fractura del fémur izquierdo, entre quienes la vieron abierta y en vida, con resina de embalsamamiento dentro, y quienes la atribuyeron a la manipulación de 1925. El argumento de apoyo que se repite —los 130 bastones del ajuar— no sirve como prueba: el bastón es insignia real y aparece en tumbas de reyes sin patología conocida.
¿Hay otra explicación para la necrosis ósea?
Sí, y se publicó a los pocos meses. Christian Timmann y Christian Meyer, del Instituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical de Hamburgo, propusieron drepanocitosis: en una región donde el paludismo es endémico, el rasgo falciforme es esperable, y la necrosis avascular de huesos pequeños es una complicación clásica de esa enfermedad. Explicaría a la vez la lesión ósea y la susceptibilidad al parásito. El equipo original reconoció que no lo habían descartado.
Estado de cada afirmación
| Lo que se propuso en 2010 | Cómo está hoy | Por qué |
|---|---|---|
| KV55 es el padre de Tutankamón | Aceptado en lo esencial | Compatibilidad de perfiles y cromosoma Y; no hay candidato alternativo sobre la mesa |
| KV55 es Akenatón | Discutido | Varios anatomistas datan el esqueleto en 20-25 años, incompatible con un reinado de 17 |
| KV35YL, madre y hermana carnal del padre | Maternidad aceptada; el parentesco fraterno, no | Ocho marcadores no separan hermanos de primos con endogamia acumulada |
| KV35EL es Tiye | Sostenido | Coincide con la identificación previa a partir del mechón de pelo del ataúd en miniatura |
| Paludismo por P. falciparum | Lo mejor sostenido | Concuerda con la detección de antígeno del parásito en momias tebanas publicada por Nerlich y Zink en 2008 |
| Enfermedad de Köhler II | Discutido | La drepanocitosis explica el mismo cuadro |
| Pie equinovaro congénito | Muy discutido | Cuerpo desmembrado en 1925; deformación post mortem difícil de excluir |
| Causa de muerte combinada | Hipótesis, no diagnóstico | Compatible con lo observado, no derivable de ello |
¿Qué haría falta para cerrarlo?
Tres cosas concretas. Publicar los datos brutos de la genotipación, no solo la tabla de alelos. Ampliar el número de marcadores o pasar a captura genómica, que es lo que se usa hoy y lo que permitiría distinguir hermanos de primos con estadística. Y permitir un muestreo independiente, con la colecta y la extracción documentadas por un equipo ajeno. Nada de eso depende de la técnica: existe desde hace años. Depende de los permisos del Ministerio de Turismo y Antigüedades sobre las momias reales del Museo de El Cairo y del Museo Nacional de la Civilización Egipcia.
